domingo, 10 de octubre de 2010

El acierto del oráculo


ABONADO desde hacía mucho al fracaso, ya se aferraba a duras penas a los más ilusorios y disparatados signos de esperanza. Así, aquella tarde tormentosa y gris, ahogado en llanto, abrió una galletita de la fortuna. "Algo esencial va a cambiar en tu vida para siempre". ¡Coño -se dijo-, esto hay que celebrarlo! Y, aun sin dejar de tener presente su diabetes mellitus tipo 1 autoinmune, se dispuso a engullirla. Unos instantes después, se atragantó sin remedio.

2 comentarios:

Milena dijo...

Enga.. no me seas gafe, deja que disfrute la galletita tu diabético !

Eleutheria Lekona dijo...

Vaya, con que estas galletas de la fortuna causan estragos por doquier.