miércoles, 7 de agosto de 2013

Ignominia

Afirman que hubo un dios
que, torpe y pusilánime,
envió a su hija al mundo
con orden de salvarlo,
pues no tuvo el valor
de tratar en primera
persona de arreglar
la chapuza que un tiempo
atrás había creado.
Y que, tras el fracaso
de la hija en la ardua empresa
que le hubo encomendado,
la dejó, como a un perro,
que muriese en la cruz
con clavos en las manos.

Fotografía: Winkler y Noah

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo de la cruz es único. Mahoma bien que ascendió al paraiso a reunirse con las huríes. ¿Fue un fracaso, previendo al hombre ateo y tecnologico homo ateus tecnologicum)